murciélagom. Mamífero insectívoro nocturno de pequeño tamaño, cuyo cuerpo semeja el de un ratón de grandes orejas y que vuela gracias a la transformación de sus extremidades superiores en alas membranosas. etimologíaEn último término, de las palabras latinas mus, muris, 'ratón', y caecus, 'ciego'. De aquí, en el castellano medieval, "mur ciego", que devino por ampliación en "murciégalo" y ésta, por metátesis, en el actual "murciélago", forma que ha convivido durante siglos con la anterior. El componente "-cégalo" también pudo formarse a partir de caeculus, diminutivo de caecus; de forma que el significado vendría a ser "ratoncillo ciego". Esta hipótesis diminutiva se apuntalaría por la existencia de la forma "murceguillo", que sigue figurando en el DRAE, pese a que ni el Corpus actual (CREA) ni el histórico (CORDE) de la propia Academia registran ejemplos de su uso. Sin embargo, pese a que la hipótesis del diminutivo resulta semánticamente sugestiva, la de la mera ampliación de fonemas a partir de "ciego" encuentra un poderoso apoyo en la tendencia constatada en la evolución del español a la formación de derivados mediante la adición de una sílaba átona con la vocal "a" y una consonante cualquiera. "Murciélago", a partir de "mur ciego", sería así un ejemplio del mismo fenómeno que ha dado "relámpago" a partir de "lampo", "ciénaga" a partir de "cieno" o "cáscara" a partir de "casca". Además, la derivación de caeculus no explicaría bien la forma "murciégano" que también existió, por la apuntada indiferencia de las consonantes del sufijo. Fuente Para el primer párrafo, CB; para el segundo DRAE, s.v. "murciégalo" y "murceguillo"; para el tercero: Rafael LAPESA, Historia de la lengua española, Escelicer, Madrid, 1942, p.24. Comentarios1.- Se trata de una etimología muy conocida, pero no he podido resistirme a traerla aquí, porque me sigue fascinando que, en plenos albores del español, a sus hablantes se les ocurriera como característica definitoria del animal en cuestión su deficiencia visual y no otra mucho más llamativa, como es su aptitud para el vuelo (puesto que, sin grave yerro taxonómico, lo identificaban por su morfología corporal con un ratón, y no con un pájaro), o bien sus costumbres nocturnas, rasgos uno y otro que están en el origen del término correspondiente en otros idiomas. En efecto, aunque el portugués morcego y el catalán muricec se construyeron, obviamente, sobre las mismas raíces que el término castellano, éste no se formó por evolución de la palabra latina para "murciélago", que era vespertilio, alusiva al carácter nocturno del animal (vesper = 'noche') y de la que procede el italiano pipistrello. En idiomas de raíz germánica, en cambio, la característica elegida para denominar al murciélago parece haber sido su aptitud para el vuelo, porque el alemán Fledermaus parece relacionarse con el verbo flattern, 'aletear', (así lo confirma el Wikicionario alemán de Wikipedia), de modo que en alemán el murciélago no es tanto un "ratón ciego" como un "ratón que mueve las alas"; y lo mismo debe de valer, aventuro, para los términos semejantes de otras lenguas de la misma familia, como el danés flagermus, el sueco fladdermus o el holandés vleermuis, entre otras. Obsérvese, de paso, que en todas estas lenguas el segundo componente de la palabra conserva el étimo latino para ratón, como el inglés mouse; aunque en este idioma "murciélago" se dice, como saben todos los aficionados a los comics, bat, de oscuro y complejo étimo, que pueden rastrear los interesados en OLED∞. La aptitud para el vuelo aparece también en el término catalán que el GDLC parece preferir para el "murciélago" castellano, ratapinyada, pues el segundo componente de la palabra viene del latín pennata, 'alada', de modo que ratapinyada viene a ser una "rata alada". El mismo origen, con una evolución más sencilla, se advierte en la fórmula valenciana rat penat. Si no me equivoco, la palabra griega nixterida unifica las dos características del animal en que se han fijado otros idiomas, puesto que parece bastante claro que nix- se relaciona directamente con nix, niktós, 'noche', y no parece muy forzado vincular el otro componente del término con pteron, 'ala'. Claro está que si el español y el portugués -y, en parte, el catalán- se han fijado en una característica poco llamativa para denominar al animal, el francés lo ha hecho de manera totalmente arbitraria, pues llama al murciélago nada menos que chauve-souris, que literalmente sería un "calvo-ratón", o con mayor precisión una "ratona calva", porque el término en francés es femenino. El porqué de este nombre tan peculiar desconcierta a los propios lexiicógrafos franceses, como se advierte en el artículo correspondiente del TLF∞, aunque la hipótesis más aceptada es que el componente chauve ('calva"), sería en realidad una alteración del latín caua, origen de chouette, 'lechuza'. De esta forma el murciélago no sería un "ratón calvo", sino un "ratón-lechuza", lo que también seria un modo de aludir por referencia a a las características más singulares del animal: aunque de cuerpo parecido al ratón, tiene alas y es nocturno. 2.- Quizá porque, como hemos visto, no haya sido relevante en la formación histórica de la palabra, el DRAE es el único diccionario que conozco en cualquier idioma que no menciona en su prolija definición -al menos indirectamente, como el GDLC- que los murciélagos (hay muchas especies, de varios géneros distintos) son los únicos mamíferos voladores, y ni siquiera dice que están dotados de alas; aunque, eso sí, se preocupa de precisar qué sitios prefieren para dormir, colgados cabeza abajo, durante el día. Quizá al redactor del artículo le pareció que bastaba con mencionar que el murciélago pertenece al orden de los quirópteros y que cualquiera entendería que este término científico está compuesto de cheiros, 'mano' y pteron, 'ala'. 3.- La palabra original "murciégalo", ya desusada, salvo quizá en el lenguaje oral de determinadas zonas rurales, sigue figurando todavía en el DRAE y no constituye en principio ningún vulgarismo, aunque pueda ser un arcaísmo. Claro está que sí sería un vulgarismo decir "murciégalo" por una metátesis inversa a partir de "murciélago". Ésta es sin duda la forma que ha ganado la batalla histórica, pues la forma anterior a la metátesis no registra ya casos en el Corpus del Español Actual, y en el histórico, a salvo contadas excepciones latinoamericanas que parecen claramente coloquiales, tampoco se registran ejemplos de uso posteriores a uno aislado de Cadarso en 1772, y todos los demás se remontan a los siglos XVI y XVII. El ejemplo de más lustre es este de un soneto de Quevedo, que refiriéndose a Dafne huyendo de Apolo (dios solar) le dirige a la primera el siguiente apóstrofe:
AutorSolitarius Nota importante: Aparte de los étimos obvios y de los idiomas cuyas fuentes están citadas o enlazadas, cualquiera podrá percatarse de que en el comentario comparatista me he dejado arrastrar por la especulación; así que agradeceré que si algún/a germanista o helenista cae por esta página corrija sin pudor los posibles desbarres. Volver |